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jueves, 29 de mayo de 2014

Habla de sexo con tu hijo adolescente

Casi todos los padres de adolescentes se enfrentan alguna vez a esa pregunta: ¿Cómo inicio una conversación sobre sexo con mi hijo adolescente? Una buena noticia: ya lo has hecho. Con sólo plantearte cómo puedes hacerlo has comenzado el proceso. Ahora viene decidir qué decirle y qué esperar del diálogo.
Para saber qué decirle, un consejo: lo primero que tienes que hacer es pensar muy bien qué es lo que quieres hablar con concreto con tu hijo adolescente. Debes saber si se trata de una primera conversación sobre sexo, si es sobre las primeras relaciones sexuales, de prevención de embarazos no deseados, de enfermedades sexuales… Y una vez que tengas claro qué es lo que quieres hablar con él, busca un buen momento.

Elige muy bien el momento
Un buen momento puede ser cualquier pero ten en cuenta algunas cosas: que estén los dos tranquilos, que ninguno tenga una actividad inmediata que pueda interrumpir la conversación y que estén solos. Si consigues esas tres cosas, seguro que todo irá bien.

No intentes hablar de todo la primera vez 
Otra cuestión importante en las primeras veces que hables de sexo con tu hijo adolescente es que no debes querer contarle todo a la vez. Sería bueno conseguir que las conversaciones sobre sexo sean normales entre vosotros, que tu hijo o hija sienta que puede consultarte todas sus dudas. Para eso necesitas que confíe en ti y que tú tengas una mentalidad abierta. Y para ello es fundamental la primera conversación sobre el tema que tengas con ella o él. Por eso es tan importante prepararla.

Prepárate para sus preguntas 
Una vez que ya sabes sobre lo que vas a hablar, debes informarte bien. Si lo que quieres es prevenir a tu hija o hijo sobre las enfermedades de transmisión sexual o embarazos no deseados existen multitud de organizaciones que ofrecen información sobre ello. Y, sobre todo, está su médico que puede ofrecerte respuestas a muchas de tus dudas.

No tengas miedo ni vergüenza 
Y hay otro aspecto más. Aunque el sexo es muy importante en la vida de las personas y también en la de tu hijo, no te enfrentes a ello ni con miedo ni con reverencia. Es un aspecto más de la vida y lo mejor es tratarlo así. Si hablas de sexo con él o ella como no hablas del resto de las cosas de su vida: sus estudios, su relación con la familia, su salud, sus amigos… él o ella pensarán que el sexo es mucho más importante que todo eso. Si quieres que él o ella se enfrente con naturalidad y sabiduría a su vida sexual, y más en el despertar de ella, tú deberás tratarlo con la misma naturalidad y la misma sabiduría que esperas del adolescente.

Sé sincero 
No evites ninguna palabra, todos los órganos tienen sus nombres y deben ser llamados por ellos, sin vergüenzas tontas. Y debes ser capaz de poder hablar de todo con tu hijo o hija. Si él o ella te hace alguna pregunta sobre la que no te sientas seguro, no le contestes en ese momento. Puedes explicarle que debes reflexionar sobre ello y más adelante se lo explicarás. Esa, además, puede ser una buena forma de que las conversaciones sobre sexo tengan continuidad para que tú hijo o hija se acostumbre a confiarte a ti sus dudas.

Y si te sientes inseguro, tienes sensación de vergüenza o ves que te cuesta mucho hablar de ello es muy probable que se deba a que tú no tuviste en tu adolescencia una buena educación sexual. Explícaselo también así a tu hijo adolescente. Que confíes en él y le muestres lo que eres puede uniros mucho. Pero asegúrate de que le ayudas a resolver sus dudas aunque no sea en el mismo momento en el que te las plantea. 

Fuente: http://adolescentes.about.com/

martes, 27 de mayo de 2014

El alcohol aumenta el atractivo del sexo opuesto

Un estudio confirma que el alcohol aumenta el atractivo del sexo opuesto, la investigación fue realizada por un equipo de la Universidad de Bristol.

Esta investigación, contradice estudios anteriores de la Universidad de Durham que sostenían que tras el consumo de alcohol no se producía una alteración del atractivo, sino que aumentaba la capacidad de las personas de desinhibirse.

La conclusión llegó luego de ser evaluadas las respuestas de dos grupos de voluntarios: a uno se le dio bebida alcohólica; y al otro una con placebo. Posteriormente, ambos fueron invitados a comentar 20 retratos femeninos, 20 masculinos y 20 imágenes de paisajes. El resultado demostró, según los encargados de la investigación, que el nivel de atractivo era mayor en el grupo que había ingerido alcohol.

El grupo de investigación de tabaco y alcohol de esta universidad realiza un segunda fase del estudio en tres bares de Bristol, la intención es lograr afirmar los resultados anteriores luego de probar un escenario más real.

Olivia Maynard, miembro del equipo de investigación, considera que esta segunda etapa es “un poco más divertida, pero lanza un mensaje más serio“. “Si es cierto que el alcohol cambia la percepción del atractivo, entonces sería un factor más en la clase de comportamientos de riesgo que se producen cuando las personas están borrachas, como el sexo sin protección”, finalizó Maynard.

Fuente: noticias24.com

Zonas Erógenas

Para aumentar el deseo tanto en los preliminares como durante el acto, no hay nada mejor que las caricias y los besos por todo el cuerpo, y en particular en las zonas erógenas…

 - Las zonas erógenas

Para aumentar el deseo tanto en los preliminares como durante el acto, no hay nada mejor que las caricias y los besos por todo el cuerpo, y en particular en las zonas erógenas...

Hacer aumentar la excitación

Una zona erógena es una parte del cuerpo susceptible de provocar excitación sexual. Existen tres tipos de zonas erógenas:

• Primarias: se trata de los órganos que deben ser excitados para alcanzar un orgasmo. En la mujer, las zonas erógenas son el clítoris y la vagina. El primero se excita mediante caricias y movimientos circulares. En cuanto a la vagina, sólo es sensible si se encuentra el famoso punto G (aflujo de sangre) y por la contracción de los músculos gracias la penetración del sexo masculino. Las zonas erógenas primarias masculinas se sitúan al nivel del glande y el pene. Del mismo modo, la excitación se produce por frotamientos con la masturbación o la penetración.

• Secundarias: se caracterizan por ciertas partes de la piel y las mucosas que, excitadas por caricias, también activan la excitación de las zonas primarias y, por lo tanto, multiplican el placer sexual. Sin embargo, no son indispensables para alcanzar el orgasmo. En la mujer, son el pubis, las nalgas, los labios mayores y menores, la entrada de la vagina, el perineo, el ano y, por supuesto, los pezones. Y en el hombre, son el pene, el escroto hasta el ano y el interior de las nalgas. A algunos hombres también les encantan los mordisqueos y las caricias en los pezones. 

• Potenciales: el objetivo es activar un conjunto de sensaciones que pueden estimular las zonas primarias y provocar la erección y la humedad vaginal. Estas zonas erógenas tienen una dimensión erótica y varían de una persona a otra, tanto a nivel de localización como de intensidad... Cada uno debe descubrir estas zonas de deseo, presentes en todo el cuerpo.

¿Son iguales en todas las personas?

En principio, las zonas erógenas son bastante parecidas en todas las personas, pero a veces tienen otras preferencias. Para saberlo, es bien sencillo: basta con preguntar a la pareja qué partes de su cuerpo son más sensibles al erotismo. Besos lánguidos y otras caricias harán el resto...

¿Cómo se desarrollan?

Hay una parte de innato y otra de adquirido, es decir, una sensibilidad natural desarrollada en algunas zonas, mientras que otras partes del cuerpo se sensibilizan con el tiempo, desde la infancia. 
Algunos especialistas han demostrado que el contacto físico de la madre es bueno para la percepción sensorial, incluso en la plenitud de la sexualidad en la edad adulta. Así, un bebé que haya tenido caricias funcionales sin cariño no guardará recuerdos agradables en la piel y tendrá menos confianza en sí mismo, y lo mismo a la inversa. Parece que los bebés niñas reciben más caricias y besos que los bebés niños, lo que explicaría que las mujeres tengan más zonas erógenas que los hombres...

¿Siempre suscitan placer las caricias en las zonas erógenas?

Todo depende del grado de concentración de la persona en los preliminares. Si estás totalmente relajada y preparada para recibir la atención de tu pareja, las zonas erógenas que sean tocadas provocarán mucho placer y excitación. Por el contrario, si estás estresada, crispada o preocupada, todo tu cuerpo estará a la defensiva. Estos tocamientos en las partes sensibles pueden provocar cosquillas o una verdadera reacción de rechazo muy desagradable. Así pues, no es raro que a algunas mujeres les de risa en los preliminares, lo que podría conducir a la dimensión erótica buscada.

Las precauciones a tomar

Evidentemente, las zonas erógenas son muy sensibles antes de pasar al acto, y la excitación y el deseo por el otro ayudan. Sin embargo, puede pasar que estos tocamientos, besos, lameduras y caricias sean desagradables o incluso dolorosos después del orgasmo, sobre todo en el glande del pene, el clítoris y los pezones de ambos. Por lo tanto, es importante respetar el corto período llamado “refractario”, durante el cual la pareja deja de estar excitada debido a la hipersensibilidad de sus zonas erógenas.